Me gustan todas en todas sus variedades y colores, pero la que más, la moscatel. Su sabor y dulzor son únicos.
Y si van acompañadas de un buen queso, ya son mi perdición. Ya lo dice el refrán ¿no? "Uvas, pan y queso...saben a besos".
Esta semana compré blancas y rojas, buenísimas y preciosas, así que decidí "inmortalizarlas" y os las dejo hoy en el blog.
