Bizcocho de arándanos con glaseado de naranja

viernes, 12 de febrero de 2016

¿Os gustan los arándanos? ¡A mi me chiflan!
Y tengo una nueva amiga, que conocí hace poco en un curso de fotografía, a la que le gustan tanto los arándanos que fue capaz de traer sobre su rodillas un tupper lleno de ellos ¡desde Noruega en avión!
A ella le voy a dedicar hoy este bizcocho. Se llama Cristina y es majísima, además tiene un blog precioso y con unas recetas uhmmm. Os dejo el enlace a Un pedacito de cielo



Empezamos con nuestro bizcocho de hoy. Había hecho ya otros bizcochos de arándanos, pero este me ha parecido el mejor, tierno, jugoso y delicioso. Encontré la receta uno de esos días que me da por buscar cosas nuevas y tropecé con él, en una página llamada Sabrosía. Me llamó la atención el glaseado de naranja, nunca lo había probado, suelo hacerlo de limón. Así que, hice algunos pequeños cambios y me puse manos a la obra.


                            Vamos con la receta....

Ingredientes:

Para el bizcocho

  • 300 g harina de trigo 
  • 200 g azúcar blanco
  • 1/2 sobre de levadura Royal
  • 1/2 cucharadita de café de sal fina 
  • 3 huevos grandes
  • 125 mlaceite oliva suave o girasol
  • 2 yogures  (griego natural)
  • 1/2 cucharadita de pasta de vainilla
  • la ralladura de una naranja
  • 150 g arándanos frescos (también se pueden usar congelados)
  • mantequilla para engrasar el molde

Para el glaseado:

  • 100g sugar icing (o glass)
  • 50ml zumo de naranja natural  


Preparación:

  • Precalentar el horno a 175º (arriba y abajo)  
  • Engrasamos un molde rectangular (el mío es de 30 de largo por 10 de alto) y lo forramos con papel vegetal.
  • Humedecemos un poco los arándanos y los "enharinamos", así luego no caeran al fondo.
  • Tamizamos la harina junto con la levadura y la sal.

  • En un bol (o en el robot si lo tenéis) ponemos los huevos enteros y batimos bien, agregando a continuación el aceite, el yogur, la vainilla, la ralladura de naranja y el azúcar. 
  • Batimos un par de minutos más para integrar todo.
  • Vamos agregando poco a poco la harina con la levadura y la sal, batiendo suave y sin parar, para que no haga grumos.
  • Por último agregamos los arándanos, repartiéndolos bien con espátula y enseguida vertemos todo en el molde.
  • Hornear 35-40 min.

  • Ya hecho, lo sacamos sobre una rejilla enfriadora. No desmoldaremos hasta que esté frío.
Glaseado:
Ponemos en un bol el azúcar y el zumo de naranja. Mezclamos bien y con una cuchara de madera vamos removiéndolo hasta que alcance la consistencia deseada.

Por último, desmoldamos el bizcocho sobre la rejilla y despacito vamos volcando el glaseado sobre él, repartiéndolo para que lo cubra bien.

Listo. !Espero que o guste!










Dulce de membrillo

jueves, 28 de enero de 2016

Siempre he conocido esta receta como "dulce de membrillo" o también "carne de membrillo", pero curioseando un poco sobre su origen encontré que también se conoce como "codoñate". De este último hay varias formas de hacerla, alguna lleva entre sus ingredientes leche y almendras.

El fruto del membrillo ha sido cultivado y cocinado artesanalmente en los ambientes rurales, gracias a su largo período de conservación, sus amplias aplicaciones culinarias y su alto poder energético.
Su nombre  procede de las ramas del membrillero. Cuando éstas nacen son tiernas, flexibles y resistentes como el mimbre.

Sobre su origen habría que remontarse a la antigua Babilonia.
Los griegos ya conocían una variedad común que se cultivaba en Creta, en la ciudad de Cydon, de ahí su nombre científico Cydonia oblonga.

Asociado por los griegos, y más tarde por los romanos, al amor y la fecundidad, el membrillero era consagrado a la diosa Afrodita en Grecia y los romanos representaban a Venus con un membrillo en su mano derecha.
 Las primeras recetas con membrillo datan del siglo VII d.C, en forma de jaleas hechas con zumo de membrillo y miel.

 En la Edad Media el membrillo también fue muy apreciado, pues nunca faltó en las mesas de monarcas y aristócratas, que lo consumían en banquetes y lujos gastronómicos como muestra de su grandeza.

Nostradamus dejó en su libro varias recetas de compotas de membrillo. Entre sus escritos explicaba que los cocineros que pelaban esta fruta antes de cocerla no sabían lo que hacían ya que la piel acentuaba el olor del fruto.

Los árabes también valoraron esta fruta y reconocieron sus variadas virtudes medicinales.

Fuente




 Hoy os dejo mi receta de dulce de membrillo, la que siempre se ha hecho en mi familia.


Ingredientes:

  • 2 kg de membrillo
  • 2 kg de azúcar blanca
  • 1 palo de canela
  • 6 clavos (si os gusta que sobresalga su sabor, añadís a vuestro gusto).
  • Un chorrito de zumo de limón (aproximadamente dos cucharadas soperas).
  • 1/2 litro de agua


Preparación:

  • Lavamos muy bien los membrillos y los partimos en cuatro trozos (sin pelarlos).
  • Les quitamos los huesos y las partes duras del centro.
  • Los partimos en trozos más pequeños y los ponemos en la olla rápida, agregando el medio litro de agua, la canela y los clavos (yo los pongo en una bolsita de tela, así luego es más fácil sacarlos).
  • Cerramos la olla y cocemos 20 minutos a fuego medio.

  • Una vez tiernos los vamos triturando más con un aplastador de patatas y agregamos el azúcar.
  • Volvemos a poner al fuego, bajo esta vez, y vamos removiendo lentamente con cuchara de madera, para que disuelva todo el azúcar.
  • El azúcar al disolverse suelta agua, que sumada a la de la cocción supone que nos toca cocer a fuego lento y remover continuamente hasta que se evapore y casi no podamos mover la cuchara dentro de la pasta.
  • Cuando esté listo, agregamos el zumo de limón, removemos para integrarlo y acabado.
  • Dejamos reposar un par de horas y lo vertemos en el o los recipientes que tengamos preparados.


Nota:Lo ideal es dejarlo reposar al menos 48 horas (sin tapar) antes de consumirlo.



                                                      
                           Y estos son los membrillos que acabaron siendo mi dulce de membrillo




                                               ¡Espero que os guste!


Panacotta de vainilla con nueces caramelizadas en miel

jueves, 10 de diciembre de 2015

Esta semana casi no subo receta, un problemilla de salud de un familiar muy cercano me ha tenido muy preocupada y ni me he acordado de que  tenía que actualizar el blog.
Por suerte todo salió bien y hoy me pongo a dejaros la receta de la semana, algo muy dulce, para contrarrestar el "sustillo" de estos días.



Ingredientes: 

Para la panacotta 

  • 500g de leche
  • 500g de nata líquida
  • 5 hojas de gelatina
  • 10 cucharadas de azúcar
  • 1 vaina de vainilla
Para las nueces 

  • 70ml ml de agua.
  •  100 gr de miel.
  • 100 gr de nueces peladas.


Preparación: 

1º caramelizar las nueces

  1.  En un cazo ponemos el agua y el azúcar, mezclamos bien y ponemos a fuego medio hasta que comience a hervir.
  2. Entonces añadiremos las nueces, dejándolas cocer a fuego medio-bajo hasta que reduzca el agua. 
  3. Se van sacando con cuidado y se ponen en un plato de forma que no se toquen entre ellas.

2º Hacemos la panacotta 

  • Ponemos la gelatina a remojar en agua fría
  • Poner al fuego la leche, la nata, y el azúcar, removemos hasta que hierva y agregamos las semillas de la vainilla.
  • Escurrir bien la gelatina y añadirla a la mezcla anterior hasta que se disuelva toda.
  • Colar la mezcla por si queda algún grumo de la gelatina y de paso las semillas de la vainilla, que luego no quedan bonitas en la panacotta.


  • Verter en moldes individuales (yo usé unos moldes para mini bundts de silicona).
  •  Dejarlas templar y poner a enfriar unas 4-5 horas en el frigorífico.
  •  Una vez cuajadas las desmoldamos en platos individuales, poniéndoles las nueces por encima y rociándolas con miel (si queréis podéis aprovechar la miel de caramelizarlas, colándola antes por si quedan restos de las nueces. 
                                                       ¡Espero que os gusten! 




                                                    
                             



Sardinas en moruna

viernes, 4 de diciembre de 2015

Que ricas están las sardinas en verano ¿verdad? Asaditas al espeto o al carbón... ¡riquísimas!

Y que pereza da en invierno hacerlas dentro de casa, ya no solo por comodidad,. sino que luego ¡toda la casa huele a sardinas durante días!

Pues hoy os dejo un guiso de sardinas que no deja olores, al contrario, huele de maravilla. Es un guiso bastante antiguo, típico de la zona de La Línea de la Concepción, en Cádiz. Yo nací allí y aún recuerdo comerlo en casa de mi abuela y lo rica que la hacía mi madre.

No me enrollo más y nos ponemos con la receta...


Ingredientes:

  • 700 g de sardinas (ya quitadas la cabeza y la espina central)
  • 1 kg de tomates maduros
  • 2 pimientos
  • 1 cebolla grande o dos más pequeñas 
  • un par de dientes de ajo  
  • orégano (mejor silvestre que de bote)
  • sal
  • pimienta
  • aceite de oliva virgen
  • vinagre 

Preparación: 

  • Limpias las sardinas las exténdemos sobre papel absorbente y le echamos la sal y un poco de pimienta recién molida.
  • Pelamos y troceamos los tomates.
  • Picamos en trozos pequeñitos los pimientos, la cebolla y los ajos.
  • Una vez todo picado lo ponemos en un bol y le agregamos sal y el orégano bien desmenuzado.
  • Removemos para que la mezcla quede homogénea y reservamos.

  • Precalentamos el horno a 150º
  • En una fuente para horno ponemos un poco de la mezcla anterior, extendiéndola por todo el fondo.
  • Echamos un chorro de aceite de oliva y unas gotas de vinagre, repartiéndolo bien por.
  • Vamos poniendo encima de esta capa las sardinas.
  • Cubrimos las sardinas con otra capa de la mezcla de verduras.
  • Volvemos a poner otra capa de sardinas
  • Y repartimos de nuevo la mezcla sobre ellas, repitiéndo el ponerle aceite y vinagre.
  •  Y así hasta que se acaben, procurando que la última capa sea de la verdura con su aceite y vinagre.

  • Repartimos por encima medio vaso de agua templada.
    Metemos la fuente en el horno y subimos la temperatura a 175º y dejamos cocer.
  •  Pasada media hora comprobamos como está de líquido, ya que el tomate suelta agua al cocer y el guiso no debe tener demasiado.
    Si lo veís algo seco, agregar agua, pero mejor dos veces en cantidad pequeña que no una y mucha.

           El tiempo en el horno es aproximadamente una hora. 



                                            Y eso es todo. ¡Espero que os guste!